El inicio de la temporada del CD Tenerife ha tenido (casi) de todo. Una derrota, una victoria, buenas y no tan buenas sensaciones, polémica arbitral con el VAR, penaltis, expulsiones y lesiones. En apenas dos jornadas, el aficionado chicharrero ha tenido tiempo para empezar a comprobar que el fútbol que propone Garai no dejará indiferente a nadie.
Lo cierto es que, a pesar de los graves errores defensivos que le han costado tres de los cuatro goles encajados al equipo, el conjunto tinerfeño parece haber conseguido enganchar a muchos aficionados que, de momento, y en dos jornadas, parecen darle un voto de confianza a un estilo que, aún en pañales, necesita algo más de tiempo para echar raíces en el vestuario blanquiazul.
Lo que resulta innegable es que Garai ha cumplido con lo que prometió. Con mucho por mejorar e interiorizar, aún, es obvio que el fútbol que propone este nuevo Tenerife ha cambiado, y mucho. Con altibajos, sí, y cierta irregularidad y fragilidad defensiva, a ratos, pero con las ideas muy claras. La posesión y la presión alta y tras pérdida ya es algo que caracteriza al conjunto insular.
Por si fuera poco, se percibe que alguno de los futbolistas que, el año pasado, dejó muchas dudas sobre su rendimiento ya se encuentra más cómodo. Es el caso de Borja Lasso, que acumula dos buenas actuaciones, sobre todo ante el Numancia, donde el sevillano fue el mejor del partido, sintiéndose importante y participando, y mucho, de la circulación de pelota.
Además, los tres goles que hizo el equipo ante los sorianos evidencian que, poco a poco, y con este sistema de juego, las ocasiones generadas se van convirtiendo en goles. Además, aún restan por debutar Ramón Miérez, Samuel Sashoua y el último fichaje a realizar, que será otro futbolista de banda, todos ellos hombres que, a priori, deberían sumarse a la aportación goleadora.
Aún es pronto para comprobar si los fichajes van a funcionar, o si este estilo de juego acabará dando resultados, pero, de momento, el Tenerife se muestra como un equipo reconocible, que, hasta ahora, amenaza con pedir el protagonismo juegue donde juegue. Ponferrada será la siguiente oportunidad de demostrar que Garai, y su Tenerife, van en serio.






















