En una semana marcada por el cruce de declaraciones entre Manu Guill y Álvaro Cervera, a quien se le vio enviar varios mensajes cifrados al director deportivo en la previa del duelo ante el Sabadell, el entrenador isleño decidió darle la confianza, por fin, y de inicio, a varios de los fichajes del verano, por los que, hasta ahora, no había terminado de apostar.
En una declaración de intenciones, Cervera alineó a Ksdzalic, Viereck y Roko Jureskin, y, aunque sin alardes, ninguno desentonó. Quizás, el bosnio tuvo menos participación, pero, los tres cumplieron discretamente. Ya en la segunda parte, Peçar también fue el primer cambio del técnico blanquiazul, que pareció acceder a poner en el escaparate a los 'hombres de Manu Guill', toda vez que todos ellos fueron apuestas de la dirección deportiva y no habían terminado de contar para Cervera.
Más allá de ello, el Tenerife pudo frenar la sangría defensiva, ya no de goles, sino de las continuas concesiones que venía otorgando la zaga a sus rivales en las últimas semanas. Un punto que, a pesar de que alarga la racha de más de mes y medio sin ganar, clasificatoriamente apuntala el rumbo de un recién ascendido que sigue manteniendo un margen solvente con respecto al descenso desde el ecuador de la tabla.






















