Si alguien tenía alguna duda sobre su importancia en un equipo donde no existe otro futbolista de su perfil y talento, Luismi Cruz de encargó de disiparlas, de un plumazo, ante el Mirandés.
El gaditano que, en el último mes y medio, apenas había sido titular una vez, ante el Andorra, necesito apenas media hora para inventarse un penalti, en una gran jugada personal, y anotar uno de los goles de la temporada, con un gran disparo, desde fuera del área, que acabó en la escuadra burgalesa.
Así las cosas, resulta difícil pensar que haya un argumento futbolístico que justifique la suplencia de un futbolista que, más allá de que haya podido estar más o menos acertado en los últimos meses, no parece haber tenido, en ningún caso, un rendimiento inferior al que han mostrado los dos fichajes de invierno que le habían quitado la titularidad, como Rahmani o Álvaro Jiménez, especialmente este último.
Garitano, que había puesto por delante a los dos refuerzos invernales en cuatro de los últimos cinco partidos, habrá podido comprobar que Luismi Cruz, aún sin estar a su mejor nivel, es capaz de desenredar un partido en un par de acciones individuales, lo cual hace pensar que no hay otro camino que no sea el que acabe con el jugador cedido por el Sevilla como titular, en Santander, el próximo domingo.
























