Diferencial, diferente, determinante...Otra día más, Luismi Cruz se erigió en el mejor de un Tenerife que saltó al campo, en Santander, con ambición y valentía. Pero el que transformó las buenas intenciones en lo necesario para hacer gol, fue el gaditano.

Desde los primeros minutos, el jugador cedido por el Sevilla, por el que el Tenerife ya está negociando ejecutar la opción de compra que tiene sobre él para quedárselo en propiedad, agarró la pelota y fue un quebradero de cabeza constante para sus rivales. Desborde, regate, cambios de ritmo, y, sobre todo, una asistencia magistral, ante tres defensores, en el primer tanto blanquiazul, que dejó completamente a Roberto, López para ejecutar el 0-1.

Y en la segunda parte, otra más. Otra gran acción personal del andaluz acabó con otra asistencia más para que Nacho remachase el 1-2.

Más allá de su polémica expulsión al final, en una acción desafortunada y una roja directa muy rigurosa, fue una actuación, otra más, de un futbolista que volvió a demostrar que, si está bien, debe ser titularísimo en este Tenerife.

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