Posiblemente, de las pocas lecturas positivas que se pueden sacar en las últimas semanas del desempeño de un Tenerife que rompió con 70 días sin ganar el pasado lunes ante el Eldense, esa sea la fortaleza defensiva que parece haber recuperado un equipo que, precisamente, se basó en ese aspecto cuando alcanzó su mejor momento en los albores de la temporada.

En este sentido, puede que la reaparición de José León haya resultado mucho más determinante de lo que puede parecer. Y es que, los datos hablan por sí solos. No parece casualidad que, desde que se lesionó, a principios de octubre, la fortaleza de la retaguardia blanquiazul se haya ido resintiendo progresivamente, y que, desde que ha vuelto, el equipo, con la salvedad del día del Sporting, en el Heliodoro, sólo haya encajado un gol en los últimos cuatro partidos.

De hecho, el dato que lo dice todo es el que relata los goles que recibe el cuadro tinerfeñista cuando el madrileño lidera la defensa, comparados con los que le hacen cuando no está. Así, con León sobre el campo, (12 partidos de Liga y 1 de Copa en lo que va de Liga), el Tenerife sólo ha recibido seis goles, mientras que, sin él, la sangría se eleva hasta los 19 goles, sólo en la competición doméstica, además de los dos recibidos en la eliminatoria copera en La Coruña.

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