Casi un año después del histórico tapón que metió al Lenovo Tenerife en su primera final de Copa, Tim Abromaitis, el protagonista de aquella jugada para el recuerdo junto a Joel Parra, analiza aquel último segundo de la semifinal ante Joventut: "Fue un momento especial, de los mejores de mi carrera. Recuerdo toda la jugada, vi como se iba solo a canasta y se iba a acabar el partido. Pensé: "espero que no haya más tiempo", y Sasu Salin saltó encima de mí y ya supe que habíamos ganado"

"En el momento, pensé que iba a hacer un mate encima de mí para ganar el partido, no pensé en no saltar. Sé que no soy muy taponador, no es mi juego", asume el americano, que, además, deja una promesa por si este año toca ganarla: "Si ganamos la Copa este año, me pinto el pelo de amarillo y negro y juego un partido con el pelo así"

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