Con la temporada casi finiquitada para un Tenerife que no tendrá más motivación que la de llegar a los 50 puntos cuanto antes, y pensar en el trabajo que habrá que hacer en verano para dejar atrás una campaña decepcionante, el derbi ante Las Palmas supone para los blanquiazules una oportunidad de redimirse ante los suyos.
El choque de este sábado ante el eterno rival, es el único aliciente de peso que tiene por delante un equipo que necesita tirar del componente moral y del orgullo que da doblegar al eterno rival para recuperar la autoestima perdida hace meses.
Un triunfo en el Heliodoro, que, de paso, complique las opciones de ascenso directo del cuadro amarillo, aliviaría la cantidad de decepciones y el nivel de hartazgo de una afición muy castigada por su equipo.
Por eso, el derbi del sábado es especialmente motivador para un Tenerife que sabe que la única forma de acercarse a su público y darle un merecido homenaje, es evitando una nueva humillación (como la de la primera vuelta) ante Las Palmas.























