El Tenerife ya no es el mismo de siempre. Como si lo hubiesen cambiado, aquel equipo que se mostraba intratable en el Heliodoro, o al que costaba doblegar en su feudo, parece haber perdido esa magia que le caracterizaba en su estadio.

Así lo demuestran sus números, como local, en este inicio de Liga. Las dos últimas derrotas, ante Fuenlabrada y Oviedo, evidencian un estancamiento de los de Garai en feudo propio. De hecho, el cuadro chicharrero encarrila tres partidos sin ganar en el estadio, algo impropio de un conjunto acostumbrado a sacar lo mejor de sí mismo, en casa, cada temporada.

Así las cosas, los números no mienten. El Tenerife ha sumado, tan sólo, 4 de los 12 puntos que se han puesto en juego en el recinto capitalino, unos guarismos que, ciertamente, son los peores, a estas alturas de competición, desde el año del último descenso a Segunda 'B', en la campaña 2010-2011.

Por aquel entonces, los chicharreros, en una campaña terrorífica para olvidar, sumaron 2 puntos sobre 12 posibles, en los cuatro encuentros que se habían disputado en el Heliodoro, hasta la jornada 9. Ahora, el equipo de Garai cuenta con dos créditos más como local que en 2010.

Por si fuera poco, la capacidad goleadora del equipo es paupérrima. Ante Las Palmas, Fuenlabrada y Oviedo no fueron capaces de anotar un gol en casa, mientras que, sólo ante el Numancia, fueron capaces de hacer tres goles. Esos tres tantos ante los sorianos, son los únicos que ha firmado el representativo, en su feudo, hasta el momento.

Una estadística que necesita mejorar un conjunto al que le salvan sus buenas actuaciones a domicilio, donde acumula tres partidos sin perder, además de firmar unos demoledores números, en esos últimos tres compromisos en La Península, con 9 goles a favor y 3 en contra.

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