Después de una primera quincena de mercado plagada de movimientos, con hasta cuatro fichajes y dos salidas, a Víctor Moreno le ha llegado el momento de lidiar con lo más complicado: Prescindir de jugadores (y, por ende, de sus fichas) que no cuentan.

Nadie va a descubrir la pólvora a estas alturas, toda vez que son cuatro los casos claros de hombres que no cuentan: Chilunda, Joao Rodríguez, Tyronne y Héctor.

Pero son los dos últimos con los que, a día de hoy, se tiene más urgencia. Sus fichas no son precisamente bajas, sobre todo la del mediapunta grancanario, que supera los 200.000 euros de salario anual.

Por eso, librarse de dos hombres que van a estar relegados al ostracismo hasta junio, es importante. Tyronne, además, tiene año y medio de contrato por delante, lo que hace que la operación salida se complique. En el caso de Héctor Hernández, el lateral izquierdo, ex de la Real Sociedad, como ya informó Radio MARCA hace semanas, está en la misma tesitura que Tyronne: No va a renunciar a su sueldo y tampoco va a salir si no encuentra destino antes.

Es decir, que se trata de dos futbolistas que, en todo su derecho, quieren hacer prevalecer los contratos firmados en su día. Así las cosas, lo único que cambiaría el panorama sería que los que no cuentan encontrasen equipo. En ese caso, ambos llegarían a un acuerdo para rescindir su contrato sin coste para el Tenerife, toda vez que así tendrían la opción de firmar libres en su nuevo destino, donde, además, tendrían la opción de recuperar el protagonismo perdido.

De no ser así, que, a día de hoy, es lo que sucede, al club sólo le quedarían dos opciones. La primera, inviable: Rescindir pagando la indemnización correspondiente a los jugadores que se marchan, algo que en ningún caso va a suceder. La otra, que los Tyronne, Héctor y compañía continúen en el equipo, aún a sabiendas que no van a jugar, pero con el cargo que ello supone para el club en términos económicos.

Liberar una cantidad aproximada de medio millón de euros en fichas con la salida de los que no cuentan sería lo ideal. Pero esta labor se le va a complicar, y mucho, a Víctor Moreno.

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