El Tenerife obtuvo por fin su primera victoria en la Liga, y lo hizo cuando más lo necesitaba, pero se puede afirmar que el protagonismo deportivo en el pasado fin de semana lo ocupó en primer lugar el desenlace de un evento, el Mundial de Baloncesto Femenino disputado en Tenerife, que pertenece ya por derecho propio a la categoría de competiciones inolvidables. En el plano organizativo, por el mismo hecho de serlo y el rango del mismo. Cuando hace años se anunció que España acogería este campeonato jamás pudimos pensar en algo como lo vivido en la semana pasada, que las dieciséis mejores selecciones del mundo compitieran ante unas gradas repletas que, además, eran las de pabellones que conocemos perfectamente. Ya les digo, asombroso e inolvidable. Tenerife acertó plenamente al atreverse a lo que en principio sonó impensable y que luego se ha traducido en un éxito sin paliativos, que ha complacido incluso a los no amantes de ese maravilloso deporte que es el baloncesto. Y en el plano deportivo, el Mundial se cierra con una valiosa medalla de bronce para España, un saldo que hay que reconocer como lo que es, un éxito absoluto por mucho que la selección de Lucas Mondelo se haya quedado un peldaño por debajo de lo obtenido en los últimos Juegos Olímpicos.

El baloncesto femenino mundial ha protagonizado un salto adelante indiscutible, tanto en el nivel medio como en el espectáculo ofrecido por los equipos, y las mejores pruebas creo que la constituyen los dos maravillosos partidos disputados por la selección española el pasado fin de semana. El sábado, la derrota ante Australia, y el domingo ese bronce bien ganado ante Bélgica, ya también toda una potencia del basket femenino internacional. De la final se puede decir menos porque Estados Unidos fue muy superior a una Australia que se dio por conforme con la plata antes de salir a la pista. Pero esa final dejó asimismo una estampa única, la de ver a las mejores jugadoras del planeta exhibiendo sus habilidades sobre el parquet de Santiago Martín. Lo dicho: algo realmente inolvidable.

 

 

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