El errático comienzo liguero del Tenerife (otro año más) ha levantado muchas dudas sobre el rendimiento de algunos de los futbolistas de los que se espera mucho. Uno de ellos es el refuerzo del verano. José Naranjo llegó como futbolista franquicia a un club que hizo un enorme esfuerzo económico por él.
Sin embargo, metidos de lleno en octubre, el mejor pagado de la plantilla aún no ha justificado su sueldo con goles y buenas actuaciones. Su único tanto, en Córdoba, tras un lanzamiento de falta que tocó en un rival y despistó al meta contrario, está, aún, lejos de lo que debe dar el onubense.
Su estreno, en Tarragona, en la segunda mitad de aquel duelo del Nou Estadi, tuvo motivos para la esperanza. Naranjo acumuló minutos de calidad y desequilibró al adversario, pero aquello quedó ahí. En Almería cuajó, quizás, su peor partido como blanquiazul, algo que se repitió en el duelo como local ante el Deportivo.
Desaparecido, sin encontrar su sitio partiendo desde banda izquierda o en la mediapunta, lo cierto es que uno de los ingredientes fundamentales para que el proyecto del Tenerife llegue a buen puerto es José Naranjo. Que encuentre su mejor versión, esto es, la de su gran año en Tarragona (en la 15-16 hizo 15 goles), es vital para el equipo. De momento, Naranjo no aparece. En Mallorca tendrá una nueva oportunidad de empezar a recuperar su verdadero fútbol.























