Siempre aparece. A pesar de las críticas, de los que lo dan por muerto año tras año, el eterno capitán siempre está. Y está cuando más falta hace, esto es, cuando vienen mal dadas, algo que, en los últimos años, viene siendo más habitual de lo deseado.
Suso pasa por ser, ahora mismo, el hombre más en forma de la parcela ofensiva de un Tenerife que sufre la ausencia de sus referentes. Naranjo, Nano, Malbasic, Joao, Montañés y Chilunda no aparecen, y eso hace que sea el capitán el que, de momento, tire del carro.
Titularísimo en casi todos los partidos que llevamos de temporada, Suso ha demostrado que el escudo le duele. Además, su coraje se ha unido, en muchas ocasiones, con buen rendimiento, recuperando su desborde, velocidad, regate, e, incluso jugando en punta, como lo hizo en Zaragoza.
En La Romareda, un defensor maño evitó un gol seguro del tacuense, al despejar sobre la línea su certero remate tras una magistral asistencia de Bryan Acosta. Además, en la segunda mitad tuvo otra ocasión en la que, tras darse la vuelta y eliminar a un zaguero local, estrelló el balón en el exterior de la red.
Obviamente, solo con Suso no vale, y, aunque el equipo sigue necesitando que aparezcan sus 'estrellas', el que lleva el brazalete no va a fallar.























