Como era de esperar, y aunque con más solvencia que brillo, el Tenerife no encontró problemas para superar al Ibarra en el Villa Isabel gracias a un nuevo doblete de Borja Llarena.

En una tarde en la que debutaba Naranjo y se daba por hecha la vuelta de Nano al representativo, el canterano ha vuelto a demostrar la facilidad que tiene para convertir en goles la confianza que deposita Etxeberría en él.

El cuadro blanquiazul monopolizó la posesión en ambas mitades y superó sin problemas a una correosa UD Ibarra que, aunque no dispuso prácticamente de ocasiones de gol, se mostró como un cuadro solidario en defensa y bien plantado en campo propio.

Todo ello a pesar de que fueron por detrás en el marcador ya desde el minuto 11, cuando una buena jugada colectiva del Tenerife acabó con un disparo duro de Joao que no pudo atrapar Airam y cuyo rechace pescó un Borja (al que se le ven detalles de delantero pillo) que no perdonó la oportunidad.

Naranjo, que completó una hora de juego en posición de extremo izquierdo, fue claramente de menos a más. Comenzó con dudas y se le ve falto de ritmo pero a punto estuvo de marcar en dos ocasiones.

Primero de falta (su gran disparo lo mandó Airam a córner) y más tarde con una vaselina que se marchó rozando el larguero. Es pronto para sacar conclusiones pero es evidente que es un futbolista llamado a ser muy importante en este equipo e incluso en la categoría.

En la segunda mitad poco hubo que destacar. El partido se convirtió en trabado y solo algunas arrancadas del tándem Luis Pérez-Suso por banda derecha le pusieron algo de pimienta a una segundo tiempo insípido.

Ya en la última jugada del encuentro, Borja cerró su doblete tras un gran contragolpe. Suso condujo desde campo propio, cedió para Acosta, el hondureño encontró por dentro a Malbasic, el ariete recortó, la puso atrás y el canterano remató fuerte a media altura.

Imposible para un Cicovic que unos minutos antes había detenido un penalti a su compatriota serbio.

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