La Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife da un salto histórico con el mayor dique flotante operativo de Canarias

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El puerto de Santa Cruz de Tenerife estrena una nueva etapa en la reparación naval. El dique flotante Hidramar Ultra 22000, de Tenerife Shipyards, ha iniciado este jueves su actividad en el dique del Este, dotando al recinto de la mayor capacidad de varada de Canarias y ampliando sus posibilidades para captar trabajos de mantenimiento y reparación de grandes embarcaciones.

El primer buque atendido es el granelero Ocean Crown, de 190 metros de eslora y 32 metros de manga, que permanecerá previsiblemente en la instalación hasta el próximo 8 de noviembre para recibir servicios de reparación del casco.

La infraestructura puede elevar hasta 22.000 toneladas y permite la puesta en seco de buques tipo Panamax. Su entrada en funcionamiento amplía el mercado potencial de las empresas de reparación naval del puerto y abre oportunidades para la actividad industrial y el empleo especializado en Tenerife.

El presidente de la Autoridad Portuaria, Pedro Suárez, destaca el alcance económico de esta incorporación: «Esta nueva capacidad abre oportunidades para las empresas del sector y para el empleo especializado en la isla». El objetivo es que los contratos captados contribuyan a fortalecer el tejido productivo y aprovechar la experiencia de Tenerife en reparación naval.

La maniobra de puesta en seco culminó a primera hora de la mañana, con la participación de los prácticos del puerto. El Ocean Crown, que hasta el pasado martes permanecía atracado en Granadilla, pertenece a Global Carriers Ltd. y navega bajo bandera de las Islas Marshall.

Con esta nueva capacidad, Santa Cruz refuerza su oferta de servicios navales en el Atlántico Medio, en las rutas que conectan Europa, África y América.

UN GIGANTE DE 240 METROS

Construido en China, el Hidramar Ultra 22000 cuenta con 240 metros de eslora y 48 metros de manga exterior. Llegó a Tenerife el pasado 21 de abril tras completar una travesía de aproximadamente 10.000 millas náuticas desde Shanghái, a través del océano Índico, el mar Rojo y el canal de Suez. Su puesta en servicio convierte aquella llegada en una nueva herramienta para impulsar la industria naval de la isla.

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