Una de las noticias positivas de las dos últimas salidas en el Tenerife, es la irrupción, por fin, de una de las apuestas de futuro más firmes que hizo el club el pasado verano. Manu Guill se apresuró en firmar al prometedor atacante Mahamadou Balde, procedente del filial de la Lazio, poniéndole encima de la mesa un contrato por tres temporadas al joven de 21 años.
Lo cierto es que, de inicio, a Cervera no le entró por los ojos el eléctrico punta, que se desenvuelve a la perfección por la banda, tanto es así que, entre decisiones técnicas y circunstancias personales tan difíciles como la pérdida de su padre, el jugador de orígen africano no debutó hasta la novena fecha del campeonato, en Barakaldo.
Balde saltó al campo en la segunda mitad del horroroso partido que cuajó el Tenerife en Lasesarre, y fue de lo poco potable del equipo, aportando velocidad y frescura al ataque en apenas media hora. Tras jugar algo más de 20 minutos en Copa, su entrenador tuvo a bien premiarle con la titularidad en Ferrol, en una prueba de fuego por rival y por contexto.
Y, lo cierto, es que el ex de la Lazio no defraudó. De más a menos, pero siempre muy participativo, volvió loco al lateral del cuadro ferrolano, firmó una jugada personal meritoria que estuvo a punto de abrir el marcador para los suyos, y aportó trabajo en ataque y defensa.
Una buena noticia que abre la posibilidad de contar con un hombre válido para, quizás, algo más que la rotación de un Cervera ávido de futbolistas de las cualidades de un Balde que oposita a repetir titularidad, este sábado, en Santa Cruz.























