Más allá de los fichajes que lleguen para reforzar la medular, como el cordobesista Youssuf Diarra, lo cierto es que Óscar Cano tendrá trabajo para intentar recuperar a jugadores que, la pasada campaña, estuvieron muy lejos de su mejor versión.
Y uno, por la alta ficha que percibe y los dos años que le restan de contrato, además de por las expectativas que generó, preocupa especialmente, como es el caso de Bodiger.
La entidad, que vería con buenos ojos desprenderse del francés, gran decepción del pasado curso y cuya ficha ronda los 400.000 euros anuales, sabe, sin embargo, que no será fácil encontrarle al mediocampista un destino que satisfaga a todas las partes y alivie el gran hueco que ocupa en el tope salarial el ex del Granada.
Por eso, y ante la dificultad de encontrarle una salida, la otra opción es intentar que el nuevo técnico saque la mejor cara de un jugador que, en el Cartagena, hace ahora tres temporadas, despuntó.
La llegada de Diarra añadirá más leña al centro del campo, donde ya están Corredera, Aitor y Sergio González, además del propio Bodiger, con el que el Tenerife tiene un problema si no consigue desprenderse de él o bien recuperarlo para la causa.























