La fidelidad a unos colores recompensó ayer a Carlos Ruiz Aránega (Baza, Granada, 20/7/1983) con dos premios, la cuarta victoria a domicilio del curso del CD Tenerife y otro aún más simbólico: igualar con Miroslav Djukic (Sabac, Serbia, 19/2/1966) como futbolista de más edad actuando con el representativo en categoría nacional. Ambos lo hicieron con 38 años, tres meses y tres días de edad y cabe pensar que el defensa andaluz supere en breve la marca para quedarse solo al frente de una clasificación que revela la capacidad de un deportista profesional para alargar su carrera muy por encima de la media.

Si algo distingue a Carlos Ruiz Aránega –258 partidos y 16 goles después de su aterrizaje en el Heliodoro, 13º en la lista de jugadores que más vistieron el equipaje del representativo– es la capacidad para conectar con su público, sin nada de efectismo y con toda la honradez imaginable de un deportista que simboliza, como pocos, la comunión con la grada. Bastetano, granadino y andaluz,  puede considerarse también un tinerfeño más, un gentilicio ganado a pulso que nadie puede discutirle.

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