El CD Tenerife visita un escenario de muy buenos recuerdos con la intención de olvidar los malos resultados de las dos últimas jornadas. Butarque se antoja como el sitio ideal para mantener la imagen del martes ante el Éibar, pero esta vez con un poco más de suerte en lo que es el resultado.

El conjunto blanquiazul llega a la cita con las bajas de Míchel Herrero y Víctor Mollejo, por acumulación de amonestaciones y expulsión respectivamente. Mientras que la gran novedad es la vuelta de Félix Alonso.

Por su parte los de Garitano llegan con la urgencia de sumar, y es que lo hacen en puestos de descenso. Un equipo llamado por presupuesto y plantilla a estar en la zona alta de la tabla y cuyo arranque tiene a su míster en la cuerda floja.

Por lo tanto, oportunidad de oro para los púpilos de un Ramis que empieza a necesitar de un resultado positivo que ayude a aplacar esas voces críticas con su figura que empiezan a surgir entre los seguidores tinerfeñistas.

 

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