El mejor Tenerife de la temporada dejó motivos para la esperanza en el Heliodoro. No sólo por la versión coral que protagonizó un equipo en el que, salvo Héctor Hernández, quizás el más flojo del equipo, el resto ralló a un gran nivel.
Podría decirse que los fichajes que debutaron como titulares ante el Nástic, Racic y Lasso, hicieron mucho mejores a sus compañeros. Y, en esa gran puesta en escena, obviamente hay vencedores, pero también vencidos.
Nada más llegar, en apenas noventa minutos, y con sólo un par de días en la isla, el serbio y el sevillano le dieron al Tenerife casi todo lo que le faltaba al equipo de Oltra.
Cosas que nunca supieron darle hombres como Undabarrena, el gran damnificado por la estelar aparición de Racic, y, más adelante, Naranjo o Tyronne, futbolistas que han ocupado la posición que, este domingo, fue para Lasso, como fue la mediapunta.
El vasco, titularísimo casi que por ausencia de competitividad en su puesto, fue suplente a las primeras de cambio, y sólo saltó al campo para darle descanso al gigante serbio, sustituido cerca del minuto 90. Undabarrena, cuyas actuaciones se resumían a tímidos pases en zonas de confort, lo tendrá imposible si Racic sigue a este nivel.
Por delante, Lasso, incluso sin ritmo de competición, toda vez que llevaba casi seis meses sin apenas participar en alta competición, dio un recital de pases entre líneas, regates e, incluso, un trallazo al larguero que pudo abrir el marcador. En el segundo gol, además, se inventó un sensacional pase para Racic, que el serbio puso en bandeja para el tanto de Jorge Sáenz.
El sevillano, con todos estos condicionantes, sonrojó a Naranjo o a Tyronne, entre otros. Especialmente el primero, el fichaje estrella del pasado verano, el mejor pagado de la plantilla, ha acumulado decepción tras decepción hasta ahora. Su rendimiento, absolutamente desolador en relación con las expectativas generadas, tocó fondo en Oviedo, donde, además, su actitud estuvo muy lejos de lo mínimo exigible para un jugador franquicia.
Undabarrena y Naranjo son, por ende, los principales sonrojados por los nuevos. Su concurso, a partir de ahora, queda en entredicho. Y, además de ellos, Joao, Nano o Tyronne también desaparecieron del equipo. Ya lo avisó Oltra tras el esperpento de Oviedo: alguno se podía llevar un susto.























