Tras ocho jornadas disputadas, el Sevilla es el líder solitario de la Liga Santander, un hecho que constituye una novedad absoluta tras una década de dominio aplastante de Barcelona y Real Madrid en la máxima categoría del fútbol español. Algo ha cambiado en este inicio de competición, hasta el punto de que seis equipos están en una franja de dos puntos, un colchón muy estrecho que parece relacionar a la Liga con la igualdad manifiesta que desde hace años define a la competición nacional más rica del mundo, la Premier League inglesa. Pero me temo que se trata de un espejismo, y que en realidad ocurre que los dos grandes colosos de la Liga se han tomado este inicio de temporada con mucha calma, aunque por razones diferentes. Por un lado, el Barcelona parece derivar su atención principal hacia la Liga de Campeones, competición que no gana desde hace cuatro años. En cuanto al Real Madrid, está en pleno proceso de digestión de sus acontecimientos recientes, la marcha de Zidane, la salida traumática de Cristiano Ronaldo y la llegada de un Julen Lopetegui que tiene el listón altísimo y que, si le dejan, tiene una reconversión por emprender en la plantilla blanca.

En medio se sitúa el Atlético de Madrid, que siempre pelea los primeros puestos pero que, como el equipo diesel que es, se toma algo de tiempo para alcanzar su mejor versión. Así las cosas, ¿esta igualdad quiere decir que la Liga española está más fuerte esta temporada? Pienso sinceramente que no es así, que nuestra competición sufre de problemas estructurales, comenzando por la discreta presencia de público en los estadios y la fragilidad de numerosos proyectos deportivos. Y además no hay razones para dormirse en laureles reales o supuestos, porque la Liga inglesa es inalcanzable en el plano económico y la Bundesliga alemana sostiene su habitual fiabilidad. Es Italia, otrora dominante y luego caída en desgracia, la amenaza creciente para la Liga, como se ha podido comprobar con la salida de Ronaldo, un acontecimiento que nadie habría pronosticado hace solamente unos meses. Así que el liderato del Sevilla está muy bien, pero no es un síntoma de nada.

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