En una plantilla limitada como la del Tenerife, resulta absolutamente imprescindible que, aquellos futbolistas que resultan determinantes o más influyentes para el desempeño del esquema de juego de su entrenador, estén la mayor parte del tiempo posible sobre el terreno de juego.
Y el fútbol no suele mentir. Así parece haber sido también en el caso de los blanquiazules, que, hasta la quinta jornada, siempre con Nacho Gil, Jesús Álvarez y Juanjo Sánchez sobre el campo, o, al menos, con dos de ellos siempre disponibles, se mostró como un equipo rocoso, reconocible, sólido e incómodo para sus rivales.
Del bajón de juego y resultados ante Castellón, Cádiz y Córdoba hay una lectura muy clara, y no es otra que, si, este tridente se rompe, el Tenerife rinde mucho peor. Y así se comprobó ante el Girona, cuando, especialmente en el segundo tiempo, ya con la entrada de Jesús Álvarez al campo, juntando al maño con Nacho Gil, los de Cervera fueron mejores y tutearon a uno de los dos grandes favoritos al ascenso directo.
Así, y con la autoestima de nuevo en valores aceptables, será ante el Celta Fortuna cuando el entrenador tinerfeñista pueda, de nuevo, reunir sobre el campo, y de inicio, a su tridente innegociable. Juanjo Sánchez regresará tras su sanción, y formará dupla, mes y medio después, con Jesús Álvarez en la medular, mientras que Nacho Gil estará por delante de ambos. Un trío de garantías que tranquiliza al tinerfeñismo.
























