El CD Tenerife firmó un buen partido frente al Girona para cerrar la jornada con un empate que refuerza las sensaciones del conjunto blanquiazul. El equipo tinerfeño compitió ante uno de los rivales más exigentes de la categoría, que cuenta con una de las plantillas más potentes de Segunda División. Pese a encajar el primer gol tras un error defensivo, los blanquiazules supieron mantenerse en el encuentro y no le perdieron la cara al partido.

El Tenerife creció con el paso de los minutos y completó una segunda parte trabajada, en la que fue capaz de poner en aprietos a su rival e incluso rozar la victoria en el tramo final. El empate permite al conjunto insular alcanzar los 12 puntos y situarse en la duodécima posición tras nueve jornadas, con un balance de tres victorias, tres empates y tres derrotas. Unos números que refuerzan el buen inicio de un recién ascendido que está demostrando capacidad para competir ante equipos de gran nivel.

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