Un reto de máxima dificultad y un premio mayúsculo en caso de victoria. La Laguna Tenerife visita este miércoles al potente Galatasaray (Sinan Erdem Spor Salonu, 18.00 hora canaria) con la firme intención de liquidar la serie de cuartos de final de la Basketball Champions League (BCL), que se disputa al mejor de tres partidos.
Tras adjudicarse el primer episodio de la eliminatoria, la pasada semana en Tenerife (84-83), el grupo de Txus Vidorreta buscará la sentencia en territorio turco para sellar la que sería su séptima clasificación para la Final Four del máximo certamen continental de clubes de FIBA Europa, quinta consecutiva.
Consciente de la dificultad del desafío y de la entidad del rival, vigente subcampeón del torneo y verdugo aurinegro en las semifinales del curso pasado, el equipo canarista tratará de alimentar sus opciones desde su versión más sólida, siendo fiel a los principios que le han llevado un año más a pelear por cotas de privilegio en todos los frentes competitivos posibles.
La de mañana será una tarea ardua y muy exigente, pero con una recompensa tremenda si se saldara con éxito. De no poder ganar en Estambul, a los tinerfeños les quedaría la posibilidad de hacer efectivo el factor cancha, merecidamente ganado durante el Top 16, en un tercer y definitivo encuentro, a celebrarse el miércoles día 15 en el Santiago Martín.
Pendiente de como evoluciona Gio Shermadini de sus molestias en la zona lumbar, la escuadra insular visita a un rival, que podría recuperar a uno de sus jugadores franquicia, el base-escolta Will Cummings, MVP en su día de la liga francesa y la Bundesliga, y que apura su recuperación, tras un periodo de baja por una sarcoidosis (no juega desde el 31 de enero).
Enfrente, espera un adversario que es séptimo en la Superliga turca, con un balance de 15/10, el mismo que acumulan los aurinegros en la Liga Endesa, y que viene de deshacerse con facilidad del Bursaspor de Roger Grimau el pasado domingo, por 92-70.De una forma o de otra, aguarda a los aurinegros una afición muy ruidosa y un escenario de mucho prestigio para jugar sus bazas, ante un roster de lo más completo, con hasta nueve estadounidense en sus filas.
Las posibilidades canaristas pasarán pues por minimizar las prestaciones, entre otros, del amplio arsenal de manejadores que dirige Gianmarco Pozzeco, todos ellos con muchos puntos en sus manos, físico y chispa para ser desequilibrantes, caso de Jerome Robinson, Errick McCollum y compañía; así como por contrarrestar los recursos ofensivos también en el perímetro de James Palmer o del zurdo Ridvan Oncel; lo mucho que aportan al cuatro John Meeks y Fabian White; y el poder interior de Frederick Gillespie.
Un desafío, pues, de mucha exigencia que requirirá del ADN más competitivo de La Laguna Tenerife. Un reto físico, mental y táctico a la altura de las circunstancias.























