El traumático 2025 termina para un Tenerife que ha sabido maquillar, levemente, el desastre de la pérdida de categoría que sacudió los cimientos del club. Por el camino, doce meses que, especialmente hasta julio, resultaron un vía crucis de decepciones deportivas, vergonzosos pleitos institucionales y luchas de poder que sonrojaron al tinerfeñismo como pocas veces antes.
Tras firmar su quinto descenso a categoría semi-profesional, lo cierto es que, de lo poco positivo que se puede sacar de este año que termina, es que la masa social que rodea a la entidad no ha dado la espalda a su equipo. Más bien, todo lo contrario. Los casi 14.000 abonados que, a pesar del carrusel de golpes sufridos, decidieron acompañar al Tenerife en su travesía por el desierto, así lo confirmaron.
Y, tras varias juntas de accionistas que se habían convertido en un intercambio de golpes accionarial entre los empresarios del sindicado, convertidos en protagonistas de una pataleta por perder el poder en el club que parecieron pensar que era de su propiedad durante tantos años, y los hombres de Rayco García y una muleta imprescindible para entender el cambio de rumbo de la dirección del club, como ha sido el que, aún a día de hoy, sigue siendo el máximo tenedor de acciones, como es José Miguel Garrido, el 4 de julio se produjo la salida definitiva de la sociedad de los consejeros designados por los Concepción, Conrado y Amid Achí, con lo que concluyó el trasvase de poder en el club.
Ya en la cita anual del 22 de diciembre, Rayco García escenificó sus ambiciones al presentarse, por primera vez en una junta de accionistas, como máximo tenedor de títulos de la sociedad, al aunar los de Juan Pelayo en el paquete de acciones que presentó como propio, superando en casi 3.000 acciones propias a José Miguel Garrido.
Algo imprescindible para entender el inicio de un nuevo proyecto que, aunque no puede tapar los incontables daños colaterales del descenso, sí que ha logrado contrarrestar, sensiblemente, el dolor causado al tinerfeñismo, toda vez que, seguramente, todas y todos habrían firmado llegar a Navidad con el Tenerife confirmando, sobre el campo, su rol de absoluto favorito a abandonar, por la vía rápida, una Primera RFEF que lidera con puño de hierro, con cinco puntos de ventaja sobre sus inmediatos perseguidores.
























