Tras un mercado de fichajes estival frenético, teniendo en cuenta el traumático descenso que obligó a confeccionar, casi desde cero, una nueva plantilla que fuese capaz de aguantar el indiscutible rol de favorito que tenía el Tenerife, ya desde verano, se podría decir que, transcurridos casi tres meses de competición, empieza a ser el momento de ir valorando la aportación de todos ellos al equipo blanquiazul.
Y es que, Manu Guill incorporó un total de 15 futbolistas, si contamos al cedido al Arenas Baba Diocou, y, llegados casi al primer tercio de la Liga, podría decirse que cinco de ellos han demostrado ser piezas clave para el entrenador. Casi nadie discutiría, a estas alturas, que, incluso con sus altibajos, Dani Martín, Álvaro González, Juanjo Sánchez, Nacho Gil y Jesús de Miguel son incorporaciones exitosas dentro de la pléyade de refuerzos que llegaron a la isla en verano.
De resto, varios de ellos siembran dudas por una u otra razón. Desde el eterno esguince de Marc Mateu, desaparecido desde la primera jornada por una dolencia que, a priori, no revestía demasiada gravedad, pasando por la irregularidad de Zoilo y Noel López, la falta de confianza del técnico en futbolistas como Balde, Cris Montes, Jeremy Jorge o Calavera, y la llegada, tarde y con problemas físicos, de Javi Pérez, ahora lesionado. Circunstancias todas que hacen quela rotación de Cervera no haya sido demasiado amplia hasta el momento, y eso que la plantilla del primer equipo es extensa.
























