El triunfo de Ferrol, revitalizante y cargado de autoestima para un Tenerife que recuperó su aura de gran favorito al campeonar en este grupo 1 de Primera RFEF, supuso, también, un empoderamiento de un entrenador, Álvaro Cervera, que cosechó una victoria de autor, cimentada sobre sus propias decisiones y aciertos, antes y durante del partido.
Cambiando el sistema, deshaciendo el 4-4-2 al que se había adaptado por la idiosincrasia de la plantilla que tiene a su disposición, el preparador tinerfeñista, además, desveló la mejor versión de Nacho Gil, llevándolo a la mediapunta y convirtiéndolo en el mejor de los suyos. Además, David Rodríguez volvió por sus fueros, ahora en la izquierda, firmando un gran partido, y otros como César o Balde, casi inéditos durante la Liga, aportaron mucho al equipo mientras estuvieron en el campo.
Todo ello tras una arriesgada apuesta que llevó al banquillo al máximo goleador del equipo, algo que no arruinó, en absoluto, un plan de partido que salió casi a la perfección. Así las cosas, Cervera no dudó en enviar un mensaje al entorno, especialmente a la prensa: "Esta victoria sirve para que no digáis que llevamos tres partidos sin ganar. Hace tiempo que sólo escuchamos derrotismo, que perdemos y que no metemos goles. Está bien que cortemos esa racha", sentenció el entrenador.
























