La Gárgola de Rafa Muñoz: 'El sabotaje de la fachosfera'

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Penúltima Gárgola, tengan paciencia, que mañana ya se acaba el suplicio. Yolanda, Olí Yoli para los amiguis, una especie de empalagoso caniche político que aún no se ha enterado que está políticamente muerta, está muy pero que muy enfadadadita y ofendidita con los escándalos de putas y corrupción del PSOE, al que con su apoyo mantiene en el gobierno.

Está tan enfadadísima Yoli, vice-presi de las nubes de fresa y nata, que amenaza con no irse de la vicepresidencia, pues fuera de la mamadera, hace mucho pelete político.

Sumar más vagos, es la versión Melrose Place, con desodorante, de los greñudos y rabaneras políticas de Podemos ser más holgazanes. Un fregadero político al que le quedan dos tardes.

Gloriosa la moral de emisario del nacionalismo de platanera y hormigonera viendo con buenos ojos el intervencionismo del sector turístico, pero receloso de hacerlo en la vivienda. La ley del embudo. Los que mandan, dicta el primer mandamiento de La Gárgola, deben recibir el doble de vara, así que no hay penúltima, sin estacazo.

El nacionalismo insular es una cooperativa política cuasi-familiar, con tintes de clan siciliano, políticamente amoral, como todos, que sólo mira por los réditos de sus propios intereses. Sí, ya sea de la ofendida Nancy tren pal sur, al alacalde perenquén, pasando por la Condesa de san Benito, el nacionalismo de carne fiesta es el único socialmente improductivo para sus aplatanados súbditos. Una burguesía rancia, de casino y paragüitas, embelesada con los restos del urbanismo franquista, que vende como éxito de su gestión política, vivir de las limosnas europeas para dilapidarlas en cualquier chuminada que saque a flote sus complejos, y que ahora, en pleno verano, nos habla de 90 viviendas sociales a construir, imagino que en 90 días…como la cola del norte.

Después del caos ferroviario, llega el aeroportuario, todo en pleno verano, mientras los pobres se van de vacaciones. España se desmorona, y todo lo que puede empeorar, empeorará, mientras los socialistas dicen que es un sabotaje de la fachosfera, y que las prostitutas de Ávalos, y compañía, eran monjas de clausura. Mientras, veremos lo que tarda en cantar Cerdán según pase noches en el talego, y días en la ducha agachándose a por el jabón.

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