Al igual que sucede con el 24 de junio de 2017, en el tinerfeñismo, desde hace tres años, hay otra fecha que se ha quedado clavada. Y no es otra que el 19 de junio de 2022. En ambas ocasiones, se produjo un final muy amargo, muy duro de asimilar, en las únicas dos finales de playoff de ascenso a Primera que ha disputado el representativo desde que se instauró este sistema de competición.
Justo hoy, hace tres años, los blanquiazules se las prometían felices. Todo parecía encajar. Vuelta de la final en casa, con posibilidad de ascender a Primera en el Heliodoro por primera vez en la historia, año del centenario y, por si fuera poco, el empate valía. Pero nada salió bien aquella tarde.
Al 0-1 de Stuani, respondió con un cabezazo que pudo pasar a la historia Carlos Ruiz, al poco de iniciar la segunda mitad. Un tanto que hizo entrar en ebullición a las más de 22.000 personas que abarrotaron el coliseo insular aquella tarde. El 1-1 ponía al Tenerife en Primera, y, con utilizar las mismas armas que habían impulsado a aquel equipo de Ramis, que no eran otras que las de ser uno de los equipos más robustos, defensivamente, parecía suficiente.
Pero el colmo de la mala suerte se cebó con los chicharreros, y un gol en propia meta de José León, en el que golpeó un centro aparentemente inofensivo de Baena, lo cambió todo. Arnau haría el 1-3 definitivo con el Tenerife volcado y una decepción inconsolable se adueñó del Heliodoro y de la isla. El resto es historia.
























