Todo listo para que, este martes, se lleve a cabo la presentación de la campaña de abonados del Tenerife 25-26. Muy diferente a las anteriores, este año la creatividad debe adaptarse a los durísimos momentos que vive una entidad que recién ha caído al pozo de Primera RFEF. Aún así, en las oficinas del Heliodoro no son pesimistas debido al clima de unidad que caracterizó al entorno blanquiazul en los últimos meses, pese a consumar el descenso.

Y es que, resulta obvio que la masa social de fieles tinerfeñistas ha aumentado, exponencialmente, en los últimos tres años. Si, hasta entonces, lo habitual era fijar un tope de unos 11.000 abonados cada temporada, en las últimas campañas se han batido récords nunca vistos en Segunda División con más de 15.000 fieles retirando su pase de temporada en verano.

Pero, la prueba de fuego, llegará este próximo curso. Lo normal sería que los 7.500 abonados que se afiliaron a aquel Tenerife que, por última vez, militó en Segunda 'B' en la 2012-2013, se queden muy cortos. Resulta evidente que alcanzar cifras de venta de abonos similares a la de los últimos dos años parece más que utópico, pero en el seno del club blanquiazul sí que esperan que, precisamente por el aumento de la afección hacia el equipo, y a pesar del descenso, el número de pases de temporada pueda, por qué no, superar con holgura los 10.000.

En cualquier caso, y aunque será absolutamente imposible si quiera acercarse a barbaridades como las de Málaga o Deportivo de La Coruña, que agotaron los abonos en Primera RFEF con más de 20.000 vendidos, en el Tenerife mantienen la esperanza de poder juntar, en el Heliodoro, cada dos fines de semana, a un número muy importante de aficionados para apuntalar el objetivo de ascender cuanto antes.

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