Este domingo tendremos el coso del no al ladrillo, del no al turismo de masas, del no al actual modelo económico que da mal de comer al Canaristan, y del no al tren de la Nancy Cabildo, igual, también del no al puerto del gomero. No a todo.
La Gárgola puede ser sospechosa de casi todo, menos de ser defensora de la patronal hotelera, y su brazo político, el nacionalismo de platanera y hormigonera, ¿pero sin este modelo, que mal nos ha traído hasta aquí, al vagón de cola social de España, que le quedaría a Canarias, para comer pollo barato tres veces a la semana? No, no es autocomplacencia por una clase política corrupta, vaga, e inoperante, que son responsables directos, sobre todo el linaje nacionalista del cemento, y la limosna europeísta, del actual panorama social, económico, y en breve, medioambiental.
El domingo veremos banderas independentistas, mezcladas con los nostálgicos grifientos del Che, los podemitas aportaran la cuota intelectual, y también la falta de desodorante, veremos los tarados, taradas, y tarades del Palestino con móvil de la manzanita, y espero que no se apunte el socialismo con una hora de retraso, para salir en la foto, pues tienen su cuota del actual desastre social.
A los canarios, les vendieron que iban a ser europeos, y por la falta de miras, también complejo, de aquella clase política sacada de un escaparate de Galerías Preciados, Canarias no evoluciono hacia un modelo Offshore, cuyo kilómetro cero debió haber sido el concepto de Puerto Franco, y una ley de residencia, que habría evitado la actual tensión habitacional, y demográfica, como le gusta decir a las tragasables, y zánganos que tenemos en las instituciones anabolizados a base de dietas.
Ahora, a mamar a dos carrillos, pues es ilegal impedir que un señor de Austria, se compre una casa en el Sur de Tenerife; son las maravillas del Espacio Schengen, por mucho que el nacionalismo de carne fiesta les diga que exploran soluciones para limitar la compra de viviendas, si les digo lo que debían ustedes auto-explorarse sin vaselina, me echan a la calle.
Yo iré a la manifestación, pero sólo a recoger retales literarios para La Gárgola, y después echarnos unas risas, porque al final, lo único que nos queda es la burla a tumba abierta contra todos estas estas gallinas histriónicas, y lechones, que nos cuentan lo mucho que trabajan por la sociedad. Canarias tiene un límite, y el de la actual política, hace tiempo expiró.
























