El esperpento político se lo lleva el primero de abordo del Cabildo. Presidente de la asociación de borjamaris de la isla, que me recuerda al pequeñÍn de Juego de Tronos, versión Juego de tronados de la política, o al ruiseñor de la citada serie, más astuto, que inteligente, lo cual dista de ser un cumplido. Un salva-patrias, sacado del catálogo de Cortefiel, del corsé político continental, castellano si lo prefieren, que desesperado por la moqueta, se sube al carro, tirado por las mulas que son el desespere por mandar.
El PP tiene por mascota una gaviota, pajarraco que a la mínima que te descuides, te caga encima, o te saca los ojos, todo con el aire fresco que promete traer. Sí, ellos son la solución para Canarias, por su fiabilidad, dicen. Una hermandad cuyo líder, aún cree que Aviaco vuela a las Canarias, o que Maya sigue vendiendo transistores. Goderio paternalista, con una hora de retraso. Sólo hay algo peor para el canario, que el propio canario, el canario acomplejado radio-controlado desde Madrid.
Si yo fuera la Margaret Thatcher del nacionalismo de platanera, y hormigonera, no me fiaría nada de la gaviota cagona con la que comparto el nido de La Torre cabildera. Sí, la zoología ejecutiva está repleta de eunucos políticos, doctos en el cortejo, pero que al final, poco meten. No como los socialistas, que para neones, Yessicas, y juerga, son como los terratenientes canarios para viviendas vacacionales, y encima van a seguir gobernando.
Creo que el José Luis Torrente del socialismo está en la isla. Imagino que le habrán buscado un buen hotelito, y lo llevarán a comer conejo en salmorejo en Casa La Húngara; está el tema como para sacarse una foto con José Luis, y acabar abriendo el periódico por una trama de cama, y mama. Tienes que venirte en Carnaval José Luis, para que lo flipes…
























