La Laguna Tenerife perdió la opción de jugar la que habría sido la segunda final de Copa de su historia, tras caer, este sábado, en la semifinal copera ante su verdugo en los últimos años, el Unicaja Málaga. Un tercer cuarto para olvidar lastró las opciones de los tinerfeños, que remaron hasta el final, pero acabaron cayendo por 90-83.

El Unicaja tomó el mando al inicio de un partido que pronto prometió mucha igualdad. Los malagueños, liderados por un sideral Yankuba Sima que firmó 10 de los primeros 11 puntos de los andaluces, dominando en la pintura ante un La Laguna Tenerife que acusaba su rémora en el rebote, abrieron una pequeña brecha, a pesar de que su porcentaje de acierto fue decreciendo conforme pasaron los minutos.

Con 21-15 favorable a los de Navarro murió un primer cuarto que finalizó de forma antagónica a cómo arrancó la segunda manga. Shermadini fue absolutamente clave para darle la vuelta a un partido que tomó claro color tinerfeño. En la zona ahora mandaba el georgiano, que, con 10 puntos, ayudó a un parcial de 0-10 que rompió el dominio malacitano.

El nulo acierto verdinegro en el tiro exterior lastró a los andaluces, a los que les costó retomar el ritmo, mientras los de Vidorreta, sin grandes alardes. Aprovecharon para llevarlo al descanso con una mínima ventaja que, teniendo en cuenta el tipo de partido, se antojaba hasta suficiente (38-39).

Tras el asueto, el partido continuó por los mismos derroteros, con Shernadini palmeando primero y, luego, reboteando para asistir al triple de Huertas que puso por delante a los tinerfeños tras una tímida reacción cajista (45-47).

Pero los de Ibon Navarro mejoraron en el perímetro y sacaron a pasear un parcial de 15-9, mientras el ataque aurinegro se resentía, para dejarlo en un 60-56 a falta de 2:46 para el final del tercero.

Los tiros libres empezaban a ser claves y el 9 de 15 de los insulares no ayudaba. Por el camino, Unicaja metió la máxima diferencia del partido a su favor, con un +10 que empezaba a parecer una montaña de difícil escalada (68-58).

Con 12 arriba, Unicaja encaró el último cuarto con la confianza de saberse con una renta mas que solvente, y los malagueños pusieron un +15 que trató de frenar el cuadro tinerfeño con un 0-8 triple mediante de Fitipaldo, para dejarlo en +7. Había vida y esperanza.

Pero la efervescencia tardó poco en empezar a esfumarse. Tras un minuto y medio sin anotar, tres ataques sin puntos los aprovechó Unicaja para meter un 7-0 de parcial para ponerlo con catorce a su favor.

Una absurda antideportiva de Osetkowsky la utilizó Huertas para hacer un 0-4 que mantenía en partido a los laguneros (82-72), a cuatro minutos del final. A menos de tres minutos, Abromaitis y Shermadini lo animaron para ponerse a 5 puntos (83-78). Alberto Diaz anotó y, con 1:54 para que se acabase, dos libres de Fitipaldo lo dejaron en 85-80.

Pero, de ahí al final, otra pájara ofensiva canarista acabó con las esperanzas de alcanzar la segunda final de la historia del conjunto tinerfeño.

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