A pesar de no poder volver a jugar en el Heliodoro, diez años y medio después de la última vez, por una inoportuna lesión muscular, el chicharrero Ayoze Pérez vivió con mucha ilusión su reencuentro con su tierra y con el que fue su estadio cuando militó en el CD Tenerife, en la visita de la selección española a la isla.

Con todo, el club blanquiazul, en la figura de su presidente, Paulino Rivero, aprovechó una ocasión tan especial para homenajear al que, probablemente, haya sido el canterano más brillante que ha salido de la entidad en varias décadas, obsequiando al jugador con una camiseta con el dorsal 26, el que lució en sus dos temporadas con el primer equipo, la 12-13 y la 13-14.

 

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