Como si de un 'deja vu' se tratara, el Racing de Ferrol vuelve a cruzarse en el camino de un Tenerife en plena crisis institucional y deportiva. Aunque con algunos matices, hace 19 años fue el cuadro ferrolano el que desencadenó la tormenta perfecta en el Heliodoro, provocando la dimisión en masa del entrenador y el consejo de administración, por aquel entonces presidido por Pérez de Ascanio.
Aunque esta vez no será en la isla, lo cierto es que el duelo ante los gallegos adquiere tintes dramáticos para los insulares, que, tras el bochorno de Granada y el desencanto generalizado del insulso empate ante el Málaga, afrontan otra semana con el mismo mantra: ganar o ganar.
Con todo, y con una expedición que partió este domingo hacia Galicia y regresará el viernes tras jugar Liga y Copa en Ferrol y La Rioja, Mel pierde al internacional juvenil Dani Fernández, que se marcha con España, y sigue sin contar con los lesionados ya conocidos como Aitor, Dylan, Juande, Teto o Maikel.
Así, Mel cambiará el planteamiento, y algunas piezas, de las últimas derrotas a domicilio, en Castellón y Granada, aunque lo normal es que hombres muy señalados como Waldo o Enric se caigan del once en 'A Malata'. En el centro del campo, parece poco probable que el preparador madrileño mueva las piezas que más parecen carburar dentro del despropósito colectivo, como son Sergio, Aarón y Diarra, sobre todo teniendo en cuenta que Bodiger se une a la lista de no disponibles, ante su inminente paternidad.
Por su parte, el equipo verdiblanco, sumido en puestos de descenso pero con cinco puntos más que los chicharreros, no podrá contar ni con Josep Señé, Luis Perea, Erick Cabaco y Brais Martínez, además de Aitor Gelardo, aquejado de una dolencia muscular en la última jornada en Burgos.
Sea como fuere, todo lo que no sea ganar supondrá agravar, más aún, la situación de un Tenerife que necesita sumar de a tres, y más ante rivales directos, para no empezar a firmar un desahucio prematuro.























