Si empezamos diciendo que han pasado un total de diez entrenadores diferentes entre 2018 y 2024 por la entidad blanquiazul en este pasaje de seis años no sería extraño afirmar que el banquillo del Heliodoro es una plaza difícil de gestionar. Además si nos fijamos en la cantidad de técnicos que han sido capaces de completar la temporada desde que el club regresó a Segunda División (contando el año de 2B) y vemos que solo lo han hecho cuatro entrenadores durante 13 campañas, el dato es complicado en cuanto a estabilidad.

Es verdad que hay veces que la única solución posible es cambiar al míster, ya sea por dinámica del equipo como le ocurrió a Fran Fernández por ejemplo, o por desencuentro con la afición como le ha pasado recientemente a Asier Garitano. No obstante, si nos fijamos precisamente en estos casos donde se ha confiado en el técnico hasta el final, en la mitad de ellas se ha jugado playoff.

Álvaro Cervera con el ascenso en la 12/13 desde la División de Bronce hasta el fútbol profesional, Pep Martí en la 16/17 llegando a la final del playoff a Primera contra el Getafe y Luis Miguel Ramis en la 21/22 cayendo frente al Girona en aquel final enormemente cruel en el Rodríguez López. Los datos están ahí y los proyectos que suelen funcionar tienden a tener un denominador común: la continuidad.

La estabilidad es una virtud que escasea en el mundo del fútbol (y en muchos deportes de alta competición) y más aún en la denominada Liga “Hypertensión” así que veremos qué le depara el destino tanto a Óscar Cano como al CD Tenerife.

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