Una de las mejores noticias de la temporada, para el Tenerife, ha sido la aparición de un futbolista de presente y futuro que, además, se ha convertido, en apenas nueve meses, en un activo fundamental para el cuadro tinerfeñista. Se trata de la que, posiblemente, haya sido la irrupción más sorpresiva del año, como ha sido la del central valenciano Loïc Williams.
El futbolista de orígen congolés llegó en verano, sin hacer ruido, para incorporarse al filial de Tercera, pero pronto fue bendecido por un Asier Garitano que no dudó en incluirlo como futbolista de pleno derecho con los mayores. De hecho, al término de la primera vuelta, el espigado defensor ya había completado casi el 50% de los partidos de Liga como titular.
Tras un bache de casi tres meses en los que, sorprendentemente, desapareció del equipo, sin minutos, Williams vive un final de campaña convertido, de nuevo, en protagonista, y, en el último mes, acumula tres titularidades, las dos últimas de forma consecutiva y cuajando, además, dos buenas actuaciones en el dificilísimo Carlos Tartiere de Oviedo (0-1) y ante el Ferrol (2-0), contribuyendo decisivamente a volver a echarle el cerrojo a la portería blanquiazul.
Sin duda, su final de Liga le avala para dar un paso adelante la próxima campaña y opositar a ser uno de los centrales titulares del equipo, aunque las preferencias del nuevo entrenador serán claves en este sentido. En cualquier caso, de la temporada 23-24 el Tenerife va a sacar un central de presente y futuro, a coste cero.
























