El CD Tenerife recibe mañana domingo a la SD Eibar en el Heliodoro Rodríguez López (17:30). El cuadro blanquiazul, sin objetivos en lo que resta de curso, busca dejar atrás la horrible imagen ofrecida en Zaragoza frente a un rival de altura.P
rotagonista por sus recientes declaraciones, en las que volvió a apuntar a algunos medios de comunicación (a los que acusó de "querer hacer daño"), la figura de Asier Garitano volverá a medir el malestar del tinerfeñismo. La afición ya pitó al técnico semanas atrás y, más allá de las merecidas críticas, lo cierto es que el entrenador está asumiendo toda la responsabilidad de la mala marcha del equipo.
En lo deportivo, que ha pasado a un plano secundario, destacan para el vasco las ausencias de Nacho, por sanción, y de Yanis Rahmani, por cláusula contractual (está cedido en el representativo por el rival de mañana). Medrano y Álvaro Jiménez siguen en la enfermería.
Así, Buñuel ocupará el lateral izquierdo, mientras José Amo podría regresar a un once en el que se espera a Aitor Sanz y en el que hay dudas sobre la elección de Asier para la posición de delantero centro.
El Eibar, un rival al alza, asusta. Ocupa puestos de ascenso directo y viene de golear por 5-1 al Eldense. Comandados por Joseba Etxeberría, exentrenador tinerfeñista, los vascos cuentan con futbolistas como Stoichkov o Bautista, superaron con claridad al cuadro blanquiazul en la primera vuelta y han vencido en sus tres últimas a la Isla.
Mucho que perder y poco que ganar para un Tenerife herido. Una victoria local no cambiaría el sino del equipo en lo que resta de curso, no cambiaría el estado de ánimo de la afición ni haría cambiar la opinión generalizada sobre el técnico, pero una derrota podría propiciar la fractura definitiva entre un club que se resiste a reconocer que la temporada ha acabado en fiasco y un entorno decepcionado y que se aleja cada semana en mayor número de la entidad.























