Otro día más para olvidar. A pesar de que un punto en el feudo del mejor equipo de la categoría podría catalogarse como positivo, lo cierto es que, al aficionado del Tenerife no le gustó la imagen que dejaron sus futbolistas en Cornellá.

El planteamiento ramplón de Garitano, con cinco defensas y excesivamente conformista, como se demostró durante casi todo un partido donde los locales asediaron la meta de Soriano, que acabó por erigirse en el mejor del Tenerife, dejó insatisfecha a la masa social tinerfeñista.

Ademas, la decisión de cambiar a Enric Gallego por Aitor Buñuel, a casi media hora del final, con el consiguiente mensaje conservador que daba el equipo, también dio para debate. Solo el afortunado gol de Sergio González evitó una derrota que, a pesar de haber acabado en empate, refuerza el desencuentro de gran parte del tinerfeñismo con su entrenador.

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