La derrota del Tenerife en Zaragoza mantiene abierta la herida de un equipo incapaz de sacar la cabeza del hoyo. Los de Garitano, que suman un mes sin ganar, y cuatro sin hacerlo a domicilio, antes de recibir al poderoso Éibar, el próximo domingo, acabarán la jornada 33 con 42 puntos, a diez de un palyoff en el que, definitivamente, ya nadie cree, incluidos aquellos que seguían empeñados en venderlo como posible.
Por abajo, la enorme irregularidad de los equipos metidos en descenso mantiene al Tenerife con la tranquilidad de verse a nueve puntos de un descenso que tampoco será un problema para los blanquiazules, que es cuestión de un par de partidos que dejen sellada una permanencia que, este año, será más barata con casi toda seguridad.
























