En La Romareda, Garitano decidió alinear, de inicio, a Bodiger y Sergio González en el centro del campo. Sipcic volvió a la zaga junto a León y Nacho y Mellot ocuparon las bandas. Pero el experimento no salió bien.

En unos primeros 20 minutos para olvidar, repletos de imprecisiones de los tinerfeños, desbordados por un Zaragoza que sólo hizo un gol, pero pudieron ser más, el entrenador vasco hizo lo que nunca hasta el momento. Tras 28 minutos, realizó dos cambios, deshaciendo lo que él mismo había alineado apenas media hora antes.

Nacho Martínez, desbordado y con amarilla, se marchó del campo para dar entrada a Buñuel, pasando a Mellot al lateral izquierdo. La segunda permuta sorprendió aún más. Sergio González, que posiblemente realizó el peor partido que se le recuerda como blanquiazul, pasó al centro de la defensa por un Sipcic que fue sustituido por Corredera, para formar este pareja en la medular junto a Bodiger.

Unas modificaciones que retrataron una apuesta que no salió bien de inicio, pero por la que Garitano no dudó en rehacer el equipo tras menos de media hora de partido.

Publicidad