El de Álvaro Romero empieza a convertirse en un caso a estudiar en el Tenerife. El habilidoso atacante, firmado por Juan Guerrero desde abril del año pasado, como agente libre, se recuperó de su grave lesión de rodilla a finales de octubre y, desde principios de noviembre, quedó a disposición de Asier Garitano.

La plaga de lesiones, y la crisis de juego y resultados, desde entonces han aconsejado revulsivos que le cambiasen la cara al equipo, también en las bandas y en la parcela atacante donde tanto problema con el gol ha habido, pero, sin embargo, el jugador andaluz no ha contado, prácticamente nunca, con el favor de su entrenador.

Todo ello a pesar de que, por ejemplo, su concurso en la Copa del Rey, ante el Deportivo de La Coruña, con gol incluido, fue más que satisfactorio, algo que no le valió al extremo para ganarse una oportunidad de mayor valía en el campeonato liguero.

El último ejemplo de esto fue el choque de este lunes ante el Eldense, cuando, en el minuto 91, y a tres del final, el sevillano sustituyó a Roberto López con 1-0 en el marcador y en pleno asedio visitante en busca del empate.

El Heliodoro silbó el cambio, para un futbolista para el que la grada pide más oportunidades, toda vez que, en toda la Liga, ha disputado menos de una hora de juego, en concreto 59 minutos, repartidos en cuatro suplencias. Y es que, sólo el canterano Salifo (13 minutos) y Pablo Hernández, ahora cedido al Melilla (11 minutos), han jugado menos que un Romero al que, además, se le cerró la puerta en el mercado invernal.

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