Por más que José Miguel Garrido y su 'staff' se empeñen en asegurar que la confianza en Asier Garitano continúa intacta, y que la apuesta por el proyecto del técnico vasco es a medio plazo, lo cierto es que los números empiezan a convertir en insostenible la situación.
Ya sin las lesiones, o el cansancio, como excusas recurrentes para justificar la mala racha de juego y resultados, con los fichajes de invierno a pleno rendimiento y la plantilla disponible, prácticamente, al completo, los guarismos de un equipo, que parece caminar hacia la deriva sin remisión, empiezan a ser alarmantes. Y es que, en cualquier equipo aspirante al ascenso o al playoff, las cifras que atesora el Tenerife de Garitano en las últimas 15 jornadas darían para cesar al entrenador.
Y más allá de que pudiese ser, o no, la solución, resulta irrefutable que sumar 12 puntos de los últimos 45, haber anotado, tan sólo, 10 goles en esas últimas 15 fechas de competición, y ser el segundo peor equipo de la Liga, sólo por detrás del colista Amorebieta, e igualado con el Villarreal 'B', cuarto por la cola, son datos que incitan a tomar decisiones en algún sentido, y ya se sabe por dónde suele romperse primero la cuerda, sobre todo teniendo en cuenta que los chicharreros no ganan desde el 11 de diciembre, y lo hicieron en un partido gris ante el antepenúltimo, Alcorcón, por lo que visitarán la Cerámica, el próximo domingo, acumulando dos meses sin ganar.
Además, las propias sensaciones de un equipo que, desde octubre, en Liga apenas ha logrado convencer, en cierta medida, en contadas ocasiones como la visita a Leganés o al Levante (con sendos empates), y poco más, indican una clara deriva también en la capacidad del equipo para generar juego y ocasiones.
























