Vuelven los octavos de final de la Copa del Rey al Heliodoro, cuatro años después, y lo hacen como analgésico ideal para mitigar la dolorosa derrota liguera ante el Elche. Los de Garitano, otra vez repletos de dudas tras haber firmado el peor partido de la temporada ante los ilicitanos, quieren reeditar la gran noche copera ante Las Palmas para meterse un chute de autoestima de cara a remontar en Liga.
Además, por si fuera poca la motivación de meterse entre los ocho mejores del campeonato del K.O. con la posibilidad, quizás, de atraer a uno de los grandes a la isla o, incluso, soñar con una semifinal absolutamente histórica, sería la primera vez, en 28 años, que el Tenerife lo consigue.
Por eso, y aunque el debate sobre el verdadero objetivo, la Liga, está más vigente que nunca tras ver dos versiones muy diferentes del equipo ante Las Palmas y Elche, en Copa y Liga, resulta innegable que el premio por ganarle al Mallorca, este martes (21:00), es más que suculento, por lo que, con toda la plantilla disponible salvo el sancionado Amo, y con la duda de saber si el entrenador tirará de Waldo, ya recuperado, tras dos meses en el dique seco, lo normal sería que el director técnico de los insulares conformase un once con futbolistas importantes y pocas rotaciones llamativas.
Todo ello ante un Mallorca que, aquí sí, refrescará a los más habituales, tal y como reconoció su entrenador, Javier Aguirre, en la previa del duelo del Heliodoro. Muriqi, Valjent, Costa y Maffeo serán las bajas de los bermellones que, por contra, llegan a la isla con el tinerfeño Omar Mascarell como principal reclamo para el aficionado tinerfeño.























