Yann Bodiger fue, junto a Ángel Rodríguez, el fichaje más sonado (y más costoso) del verano. El francés desbloqueó su salida del Granada a última hora del último día del mercado y acabó recalando en un Tenerife que se peleó con varios equipos de la categoría por lograr su pase.
Sin embargo, los primeros meses del francés fueron más que decepcionantes, llegando, incluso, a estar entre los cinco jugadores menos utilizados por Garitano. Su rendimiento, bastante lejos de lo esperado, fue mermando la confianza del técnico y de los propios aficionados.
Pero algo cambió en Leganés, en el último partido del año. En Butarque, el entrenador vasco decidió modificar el rol del centrocampista, dotándole de libertad para llegar con frecuencia al área contraria, casi convirtiéndolo en un todocampista con mucho recorrido. Un experimento que funcionó, toda vez que las prestaciones del francés mejoraron y fueron de la mano con un partido muy completo del equipo, que estuvo muy cerca de vencer al campeón de invierno en su feudo.
Ya en este recién estrenado 2024, Bodiger repitió de inicio ante Las Palmas, en Copa, y volvió a evidenciar una mejora en su concurso con sus compañeros, de nuevo dejándose ver en las inmediaciones del área rival y abarcando mucho campo. Un nuevo rol que parece venirle de perlas a un futbolista clave para un equipo que necesita su mejor nivel para recuperar su papel de aspirante a todo en esta segunda vuelta que arranca el sábado ante el Elche.























