La magia del Heliodoro, el ambiente, la presión de más de 20.000 personas, volvieron a llevarse por delante a una UD Las Palmas que sigue sufriendo cada vez que visita Santa Cruz, una dinámica que se ha venido repitiendo desde comienzos de siglo, con la salvedad del 1-3 de 2001 y el 0-1 de 2022.

Los amarillos, que venían de llevarse un 4-1 hace apenas diez meses, se vieron completamente superados por el grandísimo ambiente de fútbol que se vivió en el coliseo santacrucero, donde, desde el primer minuto de partido, y sobre todo en una virtuosa primera mitad, el Tenerife barrió a su eterno rival. Fueron dos goles, pero pudieron ser varios más.

Así, los casi 21.500 espectadores que llenaron el templo chicharrero volvieron a disfrutar viendo a su equipo ganarle a Las Palmas, un equipo al que le pesa, y demasiado, el Heliodoro.

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