El futbolista lagunero, Carlos Gutiérrez, ha sido protagonista hoy en los micrófonos de Radio Marca Tenerife, en la sección Canarios por el mundo. El central tinerfeño acaba de terminar su etapa de casi cuatro años en el fútbol japonés. Salido de la cantera del CD Laguna, el zaguero pasó por el juvenil del Tenerife, se asentó en el fútbol profesional en la UD Las Palmas, se forjó en sus cesiones en Leganés y Burgos y rozó la Primera División con el Numancia. Durante la entrevista el jugador canario habla sobre su aventura en Japón, su carrera deportiva, las posibilidades que ha habido de su vuelta al Tenerife, su situación actual y muchos más temas.
Japón: "Estando en el Numancia tenía pensado salir fuera porque me gustaba la idea de conocer nuevas culturas y demás. Nunca se me pasó por la cabeza un sitio como Japón, siempre piensas algo más cercano. Pero estoy muy contento".
Choque social: "Cuando estás en un país como Japón valoras más lo que tienes aquí. El choque más importante es en lo social. Allí todo el mundo es más callado e individual. Los compañeros van más a su bola, con su móvil".
Diferencia cultural: "Allí en Japón al acabar el partido se da una vuelta saludando a los aficionados, ganes o pierdas. Aquí en España sería impensable hacer eso después de perder un partido 3 a 0. Las tradiciones y cultura en Japón son muy diferentes. Impera un respeto máximo. De hecho, en los partidos muchas veces aparcamos fuera del estadio y pasamos por la gente como uno más. Tanto para lo bueno como para lo malo es todo más tranquilo".
Idioma: "Sé hablar japonés. Me iba con la ilusión de poder quedarme y aprender el idioma. Estuve con una profesora año y medio. El primer año fue muy difícil con el COVID. Se me ha valorado muy bien por haber aprendido el idioma porque los extranjeros no suelen hacerlo".
Hija japonesa: "Mi hija nació en Japón. Fue un poco complicado porque nos pilló en pleno COVID y Japón siempre ha sido bastante estricto con las restricciones. Queríamos que naciera aquí pero no podíamos salir del país".
Etapa dura: "La experiencia de que mi hija naciera en Japón en plena pandemia fue bastante dura. Había muchas restricciones y mi mujer estuvo una semana con mi hija sola en el hospital. Fue bastante difícil".
Rutina: "Yo me levanto, voy a entrenar por la mañana y luego ya aprovecho el día con mi famila. Hay que estar preparado porque si vuelvo a Europa, el nivel físico y de exigencia es muy alto".
Inicios: "Yo empecé en el CD Laguna, luego me fui al Tenerife, me echaron y volví al Laguna, dónde viví la etapa más feliz de mi carrera. Después me llamó Tonono para Las Palmas, probé y pasaron cosas muy buenas. Compaginaba el fútbol con la carrera de enfermería".
Trayectoria: "Mientras estaba en la UD Las Palmas salí cedido al Leganés y al Burgos. Cuando terminé contrato firmé por el Numancia, allí estuve tres años y medio y en enero de 2020, con 28 años, me fui para Japón y ahí estuve hasta ahora".
Aventura en Japón: "Cuando terminé contrato con el Numancia me encontraba muy bien, en mi mejor momento. Fue una decisión muy difícil de tomar, pero no me arrepiento. Decisión tomada, decisión acertada. Nunca se sabe que hubiera pasado si me hubiese quedado en Europa".
Playoff con el Numancia: "El año en el que casi ascendemos con el Numancia fue muy bonito, el más especial, pero tras perder la final de playoff me quedó la sensación de que esa era la oportunidad de mi vida. Eso, en parte, me hizo plantear que mi oportunidad estaba en otro lado".
Vuelta al Tenerife: "La opción más cercana de volver al CD Tenerife fue con Aritz López Garai, ya que me llamó él personalmente mostrándome su interés en ficharme. Lo que pasa es que tenía contrato y el Numancia pedía traspaso, intenté mostrar mi interés en salir, pero no se pudo".
Firmado: Borja Rguez.























