La particular minigira peninsular del Tenerife por la Península acaba en Pucela. Un duelo directo por la zona noble de la tabla, toda vez que solo un punto, y una posición, separa al Valladolid del conjunto insular. Casi diez días completos lejos de la isla, más de 5.000 kilómetros a las espaldas y una sensación más agria, la de la derrota en Elche, que el trámite copero no pudo endulzar.
Por eso, para evitar que los niveles de ansiedad suban más de lo deseado, el Tenerife necesita dar un golpe sobre la mesa, como aspirante, que aún no ha dado a domicilio ante un rival directo.
Ambos equipos llegan de perder a domicilio en su último encuentro liguero y de superar la primera ronda copera. Y será en Zorrilla, donde el Tenerife solo ha conseguido cinco triunfos de las 32 visitas que ha hecho a lo largo de su historia a tierras pucelanas.
Con una defensa en cuadro, a pesar de la ayuda de última hora que intentará prestar un Sipcic fuera de ritmo que no será titular, Garitano podría repetir con el doble lateral diestro Mellot-Buñuel, con uno de los dos a pierna cambiada, además de retrasar, por primera vez este año, a Sergio González al eje de la zaga, junto al único central natural 100% sano y preparado, como es Loïc.
A partir de ahí, Corredera espera acompañante, que podría ser Bodiger. Asimismo, Ángel y Enric Gallego podrían volver a ocupar la doble punta, aunque la opción de Roberto López tirado a la derecha no termina de gustarle al técnico vasco, por lo que Dauda, Belza y Elady se frotan las manos como alternativa a uno de los dos delanteros, lo que devolvería a Roberto López a la mediapunta.
Pezzolano, técnico local, no podrá contar ni con Javi Sánchez ni con Marcos André, ambos recién operados, y tampoco con el que venía siendo meta titular, John Víctor, mientras que Kennedy será duda hasta última hora.
























