Al menos, aún ante el Cartagena, Asier Garitano contará con ocho lesionados, siete de ellos pertenecientes al once tipo del técnico, siete titularisimos en los dos primeros meses de competición, justo cuando el equipo llegó a ser líder.

La plaga de lesiones ha tocado, de lleno, a la columna vertebral de un equipo que ganaba y convencía, con futbolistas claves que, además, parecían atravesar su mejor momento justo cuando empezaron a formar parte de la enfermería.

Empezando por la defensa, León estaba en su pico de forma cuando cayó lesionado, algo parecido a lo de Medrano, quien se había asentado en la titularidad, convirtiéndose en una de las sorpresas más agradables del mercado estival de fichajes. Mellot, de los pocos que se salvaban de la quema en plena mala racha, también se unió a este selecto grupo.

A partir de ahí, Luismi Cruz, posiblemente el banda más técnico y desequilibrante del equipo, al que se le unió, hace pocas fechas el otro hombre vertical por excelencia, como es Waldo Rubio. Para más inri, de la línea de tres titulares por delante del doble pivote, Roberto López, pichichi y dueño y señor de las jugadas a balón parado, también cayó.

Por si fuera poco, ante el Amorebieta, Enric Gallego sintió un pinchazo y, ahora, estará, posiblemente, hasta mediados de diciembre k.o., con lo que se completa la ausencia, por completo, de los cuatro hombres de ataque titulares desde agosto.

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