La renovación de Enric Gallego responde al extraordinario momento de forma por el que atraviesa un futbolista que, salvo momentos puntuales, especialmente durante los primeros meses de la pasada campaña donde no encontró su mejor nivel, al igual que casi todos sus compañeros, no ha parado de ser capital en el juego de ataque del Tenerife de las últimas dos temporadas y media.
Desde que llegó, en agosto de 2021, ya se sabía que al cuadro chicharrero llegaba un hombre extraordinariamente influyente en la fase ofensiva de los suyos. Primero con Ramis, con quien firmó 12 goles y repartió 5 asistencias en la Liga en la que los blanquiazules se quedaron a dos goles del ascenso.
El año pasado, tras unos meses erráticos, firmó un final de campaña espectacular que le permitió firmar 11 goles en Liga, esta vez sin playoff, además de 3 asistencias.
Y, en estos primeros dos meses de campaña 23-24, Gallego ya ha hecho 4 goles y ha dado 1 asistencia, aunque, más allá de los números, su importancia a la hora de ganar segundas jugadas en balones aéreos, de fijar centrales, de jugar de espaldas a portería para favorecer la llegada de sus compañeros y, además, su innegable poderío en el juego aéreo, han hecho que la comisión deportiva no se piense la extensión de su contrato.
Además, el barcelonés reduce su salario en un 20% conforme a lo que cobraba hasta ahora, una ficha que era sensiblemente inferior a los 600.000 euros, por lo que deja algo más de margen salarial para el futuro.























