El Tenerife 23-24 cuenta con una plantilla que ofrece a su nuevo entrenador una cantidad de variantes más ricas que la de la campaña pasada. Una de ellas será la de tener en plantilla un perfil muy similar al del clásico '10', como es Roberto López.

El jugador cedido por la Real Sociedad es una de las grandes adquisiciones de los insulares, un hombre que ha despertado grandes expectativas en el aficionado por su capacidad para dotar al equipo de último pase, llegada al área, disparo a media distancia y gol.

Pero, a su vez, si hay algo que ya se ha encargado de demostrar el maño en esta pretemporada recién finalizada ha sido el guante que tiene en la bota de su pie izquierdo. El jugador aragonés se ha adueñado de las jugadas a balón parado y amenaza con generar mucho peligro en faltas laterales, saques de esquina y libres directos, algo absolutamente indispensable en una categoría en la que se desbloquean muchos partidos de esta forma.

De hecho, se comprobó a la perfección, por ejemplo, en el duelo ante el Eldense, donde el poco peligro que llevó a la meta contraria el cuadro chicharrero nació, casi siempre, de las botas de Roberto López.

 

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